Como parte de mis actividades benéficas, trabajé en un hospicio, donde vigilé a los pacientes, atendí a personas enfermas de VIH y SIDA, ayudé a niños de entornos amenazados por el alcoholismo y la drogadicción, enseñé la lengua polaca en un centro de refugiados, ayudé a personas a salir de la indigencia y presté asistencia en la administración de vacunas. Actualmente, emprendo iniciativas y acciones en pro de una sociedad más sobria y sana.
Siempre que puedo, apoyo el desarrollo de pequeñas ciudades y pueblos, a niños discapacitados, enfermos, personas solas, presos condenados a largas penas, personas sin hogar, ancianos.